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La anorexia: una enfermedad que pone en jaque nuestro sistema de salud

anorexia

Nuestros problemas internos se reflejan en el modo en que nos alimentamos. Ésta es una verdad casi intuitiva que para ser sancionada no necesita más que unos segundos de reflexión: ¿cómo comemos cuando estamos estresados? ¿Cómo nos alimentamos cuando es verano y estamos de vacaciones?

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Sin embargo, más allá de estos casos se dan otros más graves que también tienen su origen en nuestro interior y en nuestra psicología. Hablamos de la anorexia, un trastorno de la alimentación con una incidencia mucho mayor en chicas que en chicos y en mujeres que en hombres.

La anorexia

Por definición, la anorexia es la falta de apetito. Puede ser ocasional, como cuando está causada por una gastroenteritis, o ser consecuencia de un cuadro depresivo, en cuyo caso reviste mayor gravedad. Como sabemos, la anorexia tiene una incidencia importante entre las adolescentes y sus causas están en la prevalencia de determinados patrones físicos ideales para el cuerpo femenino. A largo plazo la alimentación deficiente puede acarrear problemas como disminución de la masa ósea, daños neurológicos y todos los problemas que pueden derivarse de la desnutrición.

Cómo detectarla

La mayor parte de los test al uso para la detección de la anorexia en adolescentes incluyen preguntas como estas:

¿Evita comer con otros y se retrasa a la hora de acudir a la mesa?.
¿Dice estar muy gorda a pesar de tener un peso normal o de haber perdido mucho?.
¿Oculta la comida en servilletas, la tira o la guarda en su habitación? –
¿Está siempre de pie? ¿anda y corre siempre que puede? ¿realiza gestos repetitivos con la pierna mientras come? ¿está siempre lo más activa posible?
¿Se resiste a ir al médico y rechaza los exámenes médicos? –
Durante la comida: – ¿Muestra claros signos de tensión y hostilidad?, ¿comienza cortando la comida en trozos muy pequeños?, ¿se queja de que la comida es excesiva o demasiado calórica?, ¿Picotea y come muy despacio?, ¿Busca “pactos” sobre la comida que tengan como resultado que pueda comer poco? ,¿A menudo abandona la mesa?.

Cómo tratarla

El control obsesivo de la alimentación es, con mucha probabilidad, un mecanismo que las adolescentes ponen en marcha para compensar la falta de control que sienten en otros ámbitos de su vida. Por ello, aparte de insistir en la necesidad de que la chica coma una cantidad razonable, y antes de que este esfuerzo se convierta en una batalla, es conveniente entablar una comunicación más amplia que permita detectar y tratar los problemas que se encuentran en la base del trastorno.

Es recomendable, por ejemplo, que la adolescente entienda de dónde viene su problema: los factores ambientales, concretados en los valores y en las actitudes que se derivan de ello, hacen que la chica sienta una presión social que le empuja a buscar la perfección corporal como método infalible para obtener aceptación y popularidad. Este mecanismo es equivocado como mínimo en dos puntos: por un lado, las virtudes que determinan la aceptación social son un abanico de cualidades entre las cuales el físico no se cuenta necesariamente; en segundo lugar, la anorexia se encuentra muy lejos de ser la perfección corporal que ella ansía, y es, en cambio, un alejamiento respecto de los cánones.

Sin embargo, una vez el trastorno sea detectado, lo que hay que hacer en todo caso es acudir a un especialista que determinará el tratamiento más indicado. Este tratamiento suele incluir distintas técnicas psicológicas como reestructuración cognitiva, entrenamiento en habilidades sociales, terapia familiar, etc.