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¡Quiero una bola del mundo!

bola del mundo

En la última temporada de compras navideñas, ha vuelto de nuevo esa misma reflexión que me invade cada año cuando me encuentro en la misma situación…sin mi globo terráqueo azul.

¿Alguna vez has ido a comprar un juguete y  has pensado: “es el típico regalo de comunión” o “quién no tiene uno?” Pues bien me llamo José Miguel y creo que el motivo de que desee tanto tener una bola del mundo es porque porque, precisamente no he recibido nunca ninguna ni el día de mi primera comunión, o ni cualquier otro día en los que, de pequeño entusiasmado, esperaba con ilusión mi regalo el día de reyes, ni tampoco el día de mi cumpleaños…  

A la hora de decidirme por comprar cualquier tipo de regalo para niños o jóvenes, suelo decantarme por aquellos que son de carácter educativo o didáctico. Quizá porque mis padres al comprarme regalos cuando era pequeño siempre elegían esa opción y lo cierto es que dicen que les fue muy bien.

De una forma u otra y sin saber si tiene relación alguna, siempre se me ha dado muy bien la geografía. Para ser honesto, no sé si me ha dado bien pero el caso es que siempre he sentido una cierta atracción a la hora de conocer países que no sabía que existieran (sí, llamadme ignorante, pero les reto a la hora de asociar países-capitales centroafricanas….), saber datos como el punto más alto del mundo, el más profundo, los puntos fuertes de cada país, o el río más caudaloso de Oceanía…

La cuestión es que, tradicionalmente, cuando me plantean regalar algo a un niño, un estudiante, o cualquier joven interesado en aprender, me imagino fantaseando con realizar viajes por Sudamérica, excursiones a la Antártida o recorridos por el Asia más exuberante. Creo que, como juguete educativo, para un niño al que le guste la geografía, no sería capaz de encontrar ninguno más útil que el tradicional globo terráqueo. Sinceramente, todavía no imagino la cara que se me hubiera quedado estas navidades (u otras), si en lugar de otros regalos alguien hubiera pensado en regalarme una simple bola del mundo.

Es más, ahora que las hacen de todos los tamaños, formas y colores,  me parece una forma muy atractiva de aprender jugando, a la vez que decoro cualquier estante o una mesa cercana.