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Salud: cuando la falta de apetito afecta a los niños

apetitos niñas

Conseguir unos hábitos correctos en la alimentación es algo necesario que debe inculcarse a los niños desde bien pequeños. Pero en ocasiones, se puede producir que éstos pierdan las ganas de comer, a veces por motivos externos a los padres.

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Detectar a tiempo si el niño ha dejado de alimentarse correctamente es vital para evitar futuras patologías, como puede ser un retraso en el crecimiento u otras patologías. La falta de apetito es un problema que ya afecta a un 8% de niños menores de diez años.

Existen diferencias entre los diversos grados de pérdida del hambre, en los que influye tanto la situación personal como la edad del niño.

Diferentes etapas según la edad del niño

Los niños más pequeños pueden sufrir lo que se conoce como la falta de apetito del lactante . Normalmente está causada por un malestar como el estrés o algún tipo de infección. Lo que hay que hacer en estos casos es eliminar esa sensación de agobio e intentar que el niño se relaje.Por otro lado, algunos niños muestran a partir de los dos años un rechazo a la comida, con la que juegan en vez de ingerirla. Esta falta de apetito suele estar relacionada con los cambios físicos del niño, cuyo organismo tiene menos necesidades. Lo necesario durante esta fase es que los padres controlen las rutinas alimenticias del niño y lo eduquen conforme a unas pautas.

Por último, las cuestiones psicógenas afectan a la pérdida del hambre en casos en los que se sufre un trastorno interno y se pierde el control de las reacciones emocionales. En ese estado el niño es susceptible de padecer ansiedad, depresión y, en los casos más extremos, anorexia.

La solución está en la causa

Para poder poner fin a este problema es necesario remitirse a los motivos que lo causan. Este tipo de desorden fisiológico suele estar relacionado con unos hábitos y unas rutinas alimenticias descuidadas, o bien por la existencia de un entorno difícil en casa o en la escuela, aunque también puede deberse
a otros factores externos.Es importante tener presente la autoestima de los niños, ya que suele ser un aspecto clave para construir y reforzar su seguridad y evitar la influencia de los demás. Por ese motivo, es fundamental que la familia y el entorno más próximo al niño refuercen su seguridad, le expliquen la necesidad de alimentarse correctamente y estén atentos a unos posibles cambios en su comportamiento.